sábado, 2 de junio de 2012

Ella.

   Ella estaba ahí con su uniforme arrugado, la pollera con doble 
ruedo tableada, la camisa blanca que le andaba suelta con la corbata floja y sus zapatos relucientes.
Ella estaba ahí, sentada en su pupitre apoyando las piernas sobre la silla mirando perdida el paisaje otoñal que le daba la ventana, sumida en pensamientos o tal vez en recuerdos vagos que abordan su maravillosa mente; Ella no era de las típicas adolescentes con problemas existenciales o dudas acerca de su peso ni condición sexual, Ella era diferente, autentica, Ella era distinta. Sabia comprenderte, presentía el dolor que uno atravesaba, sabia mas allá de lo que uno sabe. Fueron sus palabras, fueron sus actitudes y fue todo de ella lo que me dejo tonto, lo que cautivó, lo que me gusto. Podías observarle sus manías, la manera en que se concentraba apretando los nudillos contra su cien o su activismo al mover continuamente su pierna izquierda sobre el suelo también como llevaba su largo pelo hasta la cintura totalmente suelto cayendo libre como cascada y envolviéndola como una capa, o las pulseras que tapaban su muñeca, todas cosas externas, todo por fuera de lo que yo podía ver, pero como meterte en su conciencia? como descifrar sus ojos color marrón café, como lograr que se abra conmigo mas allá de la amistad que nos unía, como deseé que hubiera sabido que la quería.

Ella tenía una mirada que hacia mudar a cualquiera, que congelaba y derretía, en mi voz era notorio el tartamudeo cuando me saludaba, se me hacía difícil responderle. Su dulce aroma de mujer inundaba el ambiente, su hermosa sonrisa te iluminaba y su sola presencia era suficiente como para tranquilizarte o inquietarte, su alegría de vivir te contagiaba de entusiasmo, su optimismo te levantaba los ánimos.


Y es difícil creer que una persona como Ella, no esté entre nosotros.


Fue un Viernes a la tarde-noche, Ella siempre caminaba por el mismo lugar, iba por el mismo camino, pero algo ese día la hizo cambiar de parecer, quizás algo que vio o que escuchó, fuera como fuese Ella tomo la calle equivocada. No era un barrio rico, más bien era empobrecido y peligroso, la delincuencia era moneda corriente y los riesgos altos si no eras conocido en ese vecindario. Tan absurdo como leen sucedió en secuencia, el mal acuerdo entre jóvenes drogadictos derivo en una balacera, la balacera traspaso la pared, llamada muralla, que dividía el barrio de la ciudad, los disparos en ida y vuelta ocasionaron un verdadero caos. Y así de fácil una bala perdida incrusto sobre el pecho de una persona, una bala perdida termino con la vida de una joven, terminó con la vida de Ella.

En la escuela dictaron dos días de asueto, pero el duelo que yo lleve a cabo duro mucho más que eso, dura muchos años aun hoy. Yo asistí a su entierro, yo le lleve las flores que más le gustaban, yo me quede último a saludarla. Recuerdo a veces la frase que siempre me citaba...  


–“La tierra es un teatro, pero tiene un reparto deplorable” es Oscar Wilde, acordate siempre de esto Pedro- 


No le entendí hasta que vi su pupitre vacío, hasta que mi pecho sintió su ausencia, hasta que de noche me levantaba en sobresaltos gritando su nombre, no fue difícil adivinar el amor que le tuve viva, pero también muerta porque mi amor no fue enterrado junto a Ella, mi amor se refleja en el sueño que la nombra, y en los pensamientos que la tienen presente y eterna.

Para mí no fue fácil su partida y me refugie en uno de los lugares en que creí ingresaría agarrado a su brazo caminando al altar. En la iglesia supieron entenderme y el viaje de retiro fue reconstituyente pude encontrarle un segundo sentido a mi vida, además de amarla en el estado que esté.

Pasados los años me encargue de un tema pendiente para mi, todas las noches salía junto a un grupo de colaboradores de la parroquia por las calles peligrosas, reuníamos a todos los niños solos que podíamos, les entregábamos alimento y los anotábamos en las escuelas públicas para que tuvieran educación. Contra la inseguridad yo solo no puedo hacer nada, pero me conformo sabiendo que le hago un bien a esos nenes que no serán adultos torcidos, que no andarán en cosas malas, que no enfundaran un arma y mataran a una persona, que no se llevaran otra vida como la de Ella.